Isla de San Pedro, un mágico mix entre Oriente y Occidente

A pesar de pertenecer a Italia, la Isla de San Pedro tiene rasgos propios en su idioma y su gastronomía que recuerdan más a Turquía que a cualquier rincón de la península itálica. Su historia es la responsable de esta semejanza, pues en el siglo XVIII un grupo de colonos de la Isla de Tabarca [...]

A pesar de pertenecer a Italia, la Isla de San Pedro tiene rasgos propios en su idioma y su gastronomía que recuerdan más a Turquía que a cualquier rincón de la península itálica. Su historia es la responsable de esta semejanza, pues en el siglo XVIII un grupo de colonos de la Isla de Tabarca llegó a San Pedro invitado por Carlo Emmanuelle III de Saboya para protegerse de los bárbaros. Y así se creó Carloforte, el único núcleo poblado de una isla en la que se habla un idioma único, mezcla de genovés arcaico con influencia tabarquina.

Toda Cerdeña presume de esa diferencia con el resto de Italia, pero no hay duda de que en San Pedro esas peculiaridades alcanzan su máxima expresión.

Carloforte

El único núcleo poblado de la isla es el lugar escogido por veraneantes de todo el mundo que compran hermosas villas al borde del mar. Si el presupuesto no te da para tanto, hay multitud de casas de vacaciones que se alquilan por temporadas y en las que puedes descasar después de visitar la Iglesia de San Carlo o las casas típicas de los marineros que pescan atún, la especie más abundante y mejor manufacturada de la zona.

Cascá

La herencia árabe queda patente en la comida que se prepara en la isla de San Pedro. Aquí se puede comer un excelente cascá, que no es otra cosa que un cuscús en el que la sémola se acompaña de una salsa hecha con verduras y mucha carne picada. El plato es tan apreciado que en abril los habitantes de la isla celebran el Festival del Cascá Tabarquino, donde hay una dura pugna por determinar quién es el cocinero que lo prepara mejor.

Las mejores vistas, en Cabo Sandalo

En el cabo se encuentra el faro de la isla. Pero antes de llegar, un camino peatonal que lleva directamente al lugar que guía a los barcos de noche, hay un mirador desde el que los habitantes de la isla aseguran se contemplan las mejores vistas de San Petro y que incluyen el faro y toda la inmensidad del mar Mediterráneo.

Una gruta milenaria

Está en Punta Nera, una playa de rocas y arena fina, en la que darse un baño plácidamente y sin bullicios es una delicia. En la gruta, que conduce a una cueva marina que los amantes de las excursiones marítimas no se deben perder, se encontraron restos funerarios del año 3.000 antes de Cristo.